Pequeños jardines colgantes

Partiendo del bonsái, el kokedama nace en japón hace unos 500 años. Kokedama significa bola de musgo en japonés (koke: musgo, dama: bola); un trabajo artesanal que mezcla técnicas de jardinería japonesa y representa una maceta viva, un pequeño jardín colgante. Cada kokedama es personal, especial y diferente a los demás y cambiará totalmente el espacio en que se ubique, purificando el aire y llenándolo de energía positiva.

Es un concepto totalmente diferente de la planta en maceta, una composición con mucho valor estético y natural.

La creación de nuestros kokedamas se lleva a cabo en un ambiente relajado, viviendo toda una experiencia sensorial. Para preparar la pasta a la que daremos forma de bola, en la que se sustentará la planta o el árbol, empleamos mezclas de sustratos y arcillas japonesas (también hacemos kokedamas de árboles). Para el recubrimiento empleamos musgo, que queda atado con un hilo de algodón orgánico u otras fibras vegetales.

El desarrollo de la planta en la bola es fantástico ya que es una maceta natural, la raíz transpira y las arcillas hacen que retenga humedad consiguiendo que no necesite tanta agua. El crecimiento, dependiendo de la variedad, es ligeramente más limitado que si estuviera en un recipiente.

Los kokedamas admiten ubicarse apoyados o colgados, de ahí que se denominen pequeños jardines colgantes. Para colgarlos, preparamos una especie de cesta con hilo encerado. En la galería de imágenes pueden verse distintos tipos en diversas ubicaciones.

  • Cuidados del kokedama

Y ahora estarás pensando… me llevo la bola a casa y qué, la meto en una maceta, cómo la riego y cada cuánto tiempo, dónde la pongo… Que no cunda el pánico, cuidar un kokedama es muy sencillo, solo hay que tener en cuenta:

– En general necesitan lugares luminosos, pero lejos de la luz solar directa.

– El riego se realiza por inmersión, sumergiendo la bola en un recipiente con agua durante dos o tres minutos (cuando dejen de salir burbujas estará suficientemente húmeda). Una vez sumergida, se escurre con cuidado de no presionar demasiado y se vuelve a colocar en su lugar. El momento del riego llega cuando la bola pese tan poco como si fuera un corcho (literalemente; será en ese punto cuando está seca).

– La frecuencia de riego dependerá de la época del año; una vez a la semana en invierno y dos o tres en verano, según las condiciones del ambiente en que se encuentre. Pero recuerda, el kokedama sufre más por exceso de agua que por defecto.

– Si el ambiente está seco, se deberán pulverizar las hojas y la bola con agua. El musgo reverdece con la pulverización.

– En primavera y en otoño es conveniente echar abono líquido en el agua de riego.

– Es conveniente podarlo cuando la planta tenga ramas y hojas secas.

Y lo más importante,

¡háblale a tu kokedama, él te dará felicidad!